viernes, 30 de octubre de 2009

ENTRE EL ODIO Y EL AMOR

Lucila había tenido una vida difícil, pero los últimos años habían sido los peores de su vida. Cuando tenía 8 años sus padres habían muerto en un accidente. Desde ese momento, ella había quedado a cargo de su abuela y su tía. Su abuela era una persona dulce, sensible, una mujer humilde, trabajadora. Quería mucho a su nieta y le daba todo cuanto podría. Sobre todo amor, cariño y comprensión que era lo que a la niña le faltaba, al faltarle sus padres. La tía en cambio era una persona con una gran amargura, egoísta, malhumorada, rígida.
Ella tenía una historia larga, plagada de infelicidades, desamores y desencantos. Se había enamorado del hombre equivocado, el padre de Lucila, pero él tuvo el mal tino de fijarse en su hermana menor y enamorarse de ella. Esa era una de las razones por la que convertía a la niña en el blanco de descarga de todo su odio y frustración. Lucila era el símbolo viviente del amor de sus padres. Y por lo tanto el eterno recordatorio de su infelicidad. No podía soportar su presencia, trataba de ignorarla, pero no podía contenerse. Cuando su madre no estaba en casa, maltrataba a la chica física y verbalmente, la humillaba, la denigraba. Lucila era muy parecida a su madre, y soportaba todo con estoicismo, con la convicción de que ya vendrían tiempos mejores. Su abuela trataba de evitar esas situaciones reprendiendo a su hija. Trataba de hacerle entender infructuosamente que la nena nada tenía que ver con lo que pasó o no pasó con su padre. No era su culpa. En realidad, el amor no correspondido no era culpa de nadie. Ni siquiera del padre de Lucila. “Eso es obra de la fatalidad”, le decía, “Cosas del destino, cosas de la vida, de las que nadie es responsable, ni culpable. Sólo pasan y debes reponerte, dejar de odiarlo a él y a ella.” “Tienes que olvidarlo. Ya pasaron muchos años y él está muerto. Buscar la manera de ser feliz, con alguien que te corresponda. Si lo buscas seguramente lo vas a encontrar. Eres una mujer linda, inteligente, joven. ¿Qué te impide rehacer tu vida?” Pero los consejos de su madre sólo lograban enfurecerla más y más. Y le hacían ver en su madre también una enemiga. Los años pasaron y ella nunca rehízo su vida. Lo intentó, pero estaba tan amargada y resentida que los hombres la rehuían. Cuando la abuela murió, todo cambió drásticamente en la vida de Lucila. Ya no tenía quien la defendiera de su tía, ahora estaba sola con ella en su casa. Y con el apoyo externo de Federico, su amigo de la infancia que, con el transcurso de los años, se había convertido en algo más. Se veían a escondidas, porque su tía, naturalmente, no aprobaba la relación. Ella odiaba a Federico y hacía lo imposible para que Lucila lo odiara. Y cuanto más lo intentaba, ella más lo amaba. Él era su contenedor, la valoraba, la consolaba en los malos días. La amaba y ella lo amaba a él. Eran el uno para el otro y la tía lo sabía, por eso se interponía en su camino. Él era lo único que tenia en este mundo. Era lo que ella necesitaba, representaba el amor que la vida le había negado primero al morir sus padres y luego al morir su abuela. Un día la tía llamó a Lucila, y le dijo que tenía que hablar con ella. Estaba feliz, exultante, desconocida. Esto llamó mucho su atención. Mientras se sentaba a la mesa de la cocina, donde iba a tener lugar la conversación, Lucila la vio tan bien, tan lejana a lo que era normalmente, tan desconocida, que pensó que tal vez su tía iba a comunicarle que había encontrado el amor. Su tía aclaro su garganta, y le dijo “Lucila ya tienes 19 años. No eres una niña, eres una joven. Ayer el farmacéutico me mando a decir que tenía que hablar conmigo con urgencia. Por eso hoy fui a verlo. Estuvimos hablando mucho, es un hombre culto, que está en muy buena posición, muy agradable. Él me dijo que te quiere y mucho, y me pidió tu mano. Ya se hicieron todos los arreglos. En dos meses van a casarse.” “No te preocupes, él se encarga de organizar todo. Tiene el dinero y los medios para hacerlo. Vos de lo único que te tienes que preocupar es de ser una buena esposa y complacerlo en todo.” Lucila no salía de su asombro, estaba atónita, petrificada. Tenía la boca seca y no podía articular palabra. Su corazón latía como nunca había latido. “Pero tía”, dijo, “Yo no lo conozco, no lo quiero, es un hombre muy mayor.” ¡Qué lejos estaba la pobre de convencer a su tía con esos argumentos! “Eso no importa Lucila, ya todo está arreglado. No puede volverse atrás. ¿No lo entiendes? Te casarás y punto, esta es la vida real.” “¡Pero yo amo a Federico!”, le dijo Lucila. “A mí eso no me importa”, le contestó. “Federico es pobre, no puede mantenerte y jamás podrá. El amor no pone comida en la mesa, el amor no te viste, ni paga las cuentas. El amor no sirve para nada, sólo confunde a las personas y las hace tomar decisiones estúpidas. Y eso no va a pasarte, para eso estoy yo, para guiarte y aconsejarte.” “No tía, yo no voy a casarme con él. No lo quiero, y podría ser mi padre, o mi abuelo.” “Lucila, yo te cuidé y te mantuve durante todos estos años, te di casa y comida. Tienes que casarte con él, me lo debes. Tienes que asegurar mi vejez. ¿De qué voy a vivir? Por cuidarte perdí muchas oportunidades en mi vida, estás en deuda conmigo.” No había salida, ni escapatoria. No le dijo nada a Federico, no podía decírselo, sólo dejó de verlo. Ella lo conocía, él le pediría que se escaparan, que dejara plantada a su tía y sus malévolos planes. Pero ella no podía y mucho menos debía hacerlo. Lo que su tía le había dicho tocó sus fibras más intimas. Ella tenía razón, era la que se había hecho cargo cuando murieron sus padres. Debía pagar su deuda. Lucila hizo lo que debía hacer, con toda la dignidad del mundo cumplió con su deber y pagó la deuda que tenía con su tía, casándose con quien no amaba. Ese mismo día Federico se fue del pueblo. El farmacéutico era un buen hombre, cariñoso. Ella fue su compañía en sus últimos años, siempre lo respetó y lo cuidó cumpliendo a rajatabla su deber de esposa. Cuando su marido murió Lucila volvió a sentirse sola, y sintió la necesidad de buscar a Federico. Ella ya era libre, nadie podía interponerse entre ellos. La pregunta era si él aún seguía queriéndola, si ella no lo había herido demasiado, como para que él ahora la odiara. Debía explicarle lo que había pasado, el porqué de su conducta. Y así fue como Lucila comenzó su búsqueda desesperada con la sola esperanza de que él la entendiera. Lo buscó e hizo buscarlo por cielo y tierra. Le tomó varios meses encontrarlo. Cuando por fin lo hizo, no hubo reclamos, ni preguntas de parte de Federico. Él la había esperado todos esos años, teniendo la certeza de que ella algún día sería suya, porque ese era su destino.

                                                                                         Recopilación; Alberto E. Contreras Mariño

RELIGIÓN Y EDUCACIÓN

Religión y educación son aspectos fundamentales en el ser humano; nacen de allí diversas aristas de reflexión y que sin apasionamiento planteare algunas cuestiones:
La Religión.- Como un acto de fe, de esencia humana de buscar un manto de protección, de guía, de temor al pecado y que posibilita un mejor comportamiento de la humanidad es importante y fundamental; la religión como un freno a todo desborde contra la dignidad y respeto en la sociedad sin lugar a duda es importante.
Pero la religión vista como institución u organización que recibe presupuesto del estado (y sin fiscalización), me parece mal; cuando los dirigentes de la iglesia se inmiscuyen en la política eso me parece sensurable, en la historia vemos muchos pasajes en la que la institución de la iglesia ha servido como instrumento a los gobiernos de turno; así mismo se vale del sector educación para tener presencia en las aulas a través del curso de religión.
Pienso que los políticos a gobernar, los profesores a enseñar en las "aulas", los sacerdotes a evangelizar en la "iglesia"; es decir "zapatero a su zapato". Las cosas son mejor por convencimiento que por imposición, y así debe ser..... o no???
La Educación.- Sobre la educación existen diversas opiniones y básicamente a cerca de su importancia e influencia en la construcción del ser humano. Algunos como Alberto Meraní sostienen que la educación es un mito o Augusto Comte sostenía que la educación no es necesaria para el hombre, le sobre y basta su experiencia; pero quienes creemos lo contrario, pensamos que la educación es fundamental para la construcción de los seres humanos, ésto en la medida que entendemos que la "educación" es también un valor humanos que permite una convivencia humana en el marco de respeto libertad y dignidad. La educación permite perfilar la personalidad del hombre (mujer, varón), ayuda a moldear conductas y comportamientos en un marco de cumplimiento de normas (disciplina), para que el "contrato social" de organización, respeto y aceptación, funcionen para lograr el bienestar general.
Cabe aclarar que nos referimos a la educación no como una mera instrucción, sino como el todo en el ser humano:
¿Pueden haber personas tremendamente educados y que no tengan instrucción -hasta analfabetos-?
¿Pueden haber personas tremendamente instruidas pero con cero educación?
Pero que la educación y la instrucción son dos cosas diferentes pero que si una persona tiene ambas es lo ideal que nuestra sociedad pretende lograr.

En el marco legal o formal se podria decir que la educación tiene "fines", o es que en si la educación ya es un fin de la "sociedad"; considero que en la medida que nuestra sociedad y fundamentalmente los gobernantes tengan conciencia de la importancia o rol que juega la educación en la construcción del hombre y la sociedad, se podrán tomar medidas mas concretas y trascendentes para mejorar nuestro sistema. Cumplir lo establecido en el Proyecto Educativo Nacional del Perú es y debe ser lo ideal para todos.

sábado, 24 de octubre de 2009

MIS RECUERDOS EN HUÁNUCO Y AYACUCHO

Huánuco y Ayacucho son las Regiones que mas satisfacciones me otorgaron. Huánuco por que es la que me vio nacer, donde aprendi a mirar el mundo, contemplando su cielo, sintiendo su clima y admirando su naturaleza; tierra donde me forme profesionalmente para luego, como todo provinciano, venir a la capital en busca de superación. Ayacucho, linda tierra con tradición e historia y la Universidad Nacional de San Cristobal de Huamanga, alma mater de la profesionalidad ayacuchana, centro de cultura y tradición; tabajar en ella me llenó de satisfacciones, conocí gente brillante con calidad humana, leal a sus compromisos.

Municipalidad Provincial de Huánuco
Lamento si, que en ambas regiones su clase dirigente no las entiende, solo las gobiernan bajo criterios de grupo e intereses personales. Huánuco como Ayacucho urgen tener una visión de desarrollo donde la red vial tenta total prioridad por uno o dos años, luego la educación donde la prospectiva en un contexto de calidad humana, el impulso al turismo, la organización de empresas productivas en un marco exportador - previa a ésta acción se debe realizar un mapa de potencialidades (compendio de recursos exportable) y zonificadas a fin de que permita una fácil localización para la inversión, la salud preventiva como prioridad de atrención.
Es prioritario que TODAS las entidades se distribuyan responsabilidades a fin de no duplicar esfuerzos, lograr la mejor utilización de los recursos humanos, materiales y fincieros. No cabe duda que en ésta perspectiva la UNIVERSIDAD debe reestructuras su rol, ya que la formación profesional debe ser compatible con las necesidades de la población y el mundo.
Arco de Huamanga
Un aspecto fundamental y prioritario es que la población y las autoridades de ambas regiones deben implementar políticas serias y con una profundidad real a cerca de la conservación del medio ambiente; el mundo entero ha tomado conciencia sobre éste tema, generar políticas que aborden con seriedad la realidad ecológica, cuidar los recursos naturales, la bolsa de valores no solo se dedique a monitorear los mercados sino tambien la demanda humana sobre el planeta; en síntesis la educación debe estimular el "vivir mejor y bien" y no solo el "ganar más", el calentamiento global y/o el efecto invernadero y sus consecuencias son las grandes circunstancias que nos debe llamar la atención.


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